¿Todas las personas mayores tienen riesgo de padecer depresión?

Cuando las personas se hacen mayores, es normal que surjan algunas emociones que pueden interferir en sus vidas. La etapa de la vejez, es una etapa de grandes cambios y por esta razón, hay algunas personas que requieren de más tiempo de lo normal para intentar adaptarse a todos esos cambios de la mejor forma posible. Sin embargo, cada persona es distinta y tiene una historia de vida, y no todas ellas consiguen adaptarse de forma satisfactoria.

Las inseguridades que les pueden surgir son multitudinarias y además, pueden ser por diferentes factores tanto internos como externos. Sean económicos, por modificaciones del modo de vida, circunstancias del entorno social y/familiar, menor autonomía, la cercanía de la muerte, entre otras muchas más. Todas ellas, pueden influenciar en la forma en que cada persona pueda adaptarse al proceso del envejecimiento y provocar enfermedades como la depresión.

Una de las características principales de la depresión es “un humor deprimido, con pérdida de interés y placer en la realización de las actividades y pasatiempos habituales”. En algunas ocasiones, se puede confundir el estado del proceso del envejecimiento con la depresión. Pero la depresión no es un hecho normal en la vejez, sino que es un estado patológico pero que puede ser tratable en la persona.

Las personas pueden mostrar los síntomas de diferente manera, desde tristeza, abatimiento, soledad, irritabilidad, llanto, miedo, ansiedad, etc. Pero también se pueden manifestar otros síntomas de forma enmascarada como por ejemplo, falta autoestima, pesimismo, ideas delirantes, pensamientos suicidas, entre otras. Otra forma que tienen las personas mayores de manifestarlos, es de forma somatizada. Es decir, refieren dolores, restreñimiento, insomnio.

Los tratamientos ante la enfermedad de depresión suele variar dependiendo de cada persona. Sin embargo, es frecuente que las personas nieguen acudir a un profesional para que les ayuden. En este caso, lo mejor es asesorar con paciencia para seguir algún tipo de tratamiento y acompañarlo durante el mismo con la ayuda de algún familiar. Además, también sería recomendable recordar las citas médicas y seguir un control diario en caso de tomar medicación.

Por otro lado, no todo se puede tratar farmacológicamente, de este modo, realizar actividades de ocio placenteras, como salir a caminar, leer un libro, escuchar música, etc. puede ayudar a mantener la mente ocupada y distraerse de los pensamientos negativos que producen malestar.

En conclusión, la etapa de la vejez es una etapa más de la vida en la cual todos los seres humanos viviremos y experimentaremos. Por este motivo, desde Assisteam, queremos resaltar la importancia de no vivirla como una etapa de incertidumbre y de pérdidas sino como una etapa de aprendizaje que ayuda a desarrollar nuevos hábitos de vida alrededor de la familia, amigos y la vida cotidiana.

 

 

La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”.

-Gabriel García Márquez –